En resumen…

Contrario a lo que muchos puedan creer, el Papa Benedicto XVI ha dado la bendición a la creación de redes sociales en Internet. En enero de este mismo año (2009) hizo una declaración en la que hablaba de sitios como Facebook o MySpace como formas de fomentar la amistad, como un regalo que es respuesta al deso fundamental de las personas a comunicarse.

Ahora bien, las redes sociales mal empleadas pueden dañar al hombre, concretamente pueden lesionar gravemente su intimidad, estrechamente relacionado con nuestro bien más preciado, lo que hace que yo sea yo y no tú; lo que nos diferencia a unos de otros: nuestra personalidad.

Y esto es preocupante sobretodo, creo yo, porque los más afectados por esto no son los adultos: son los jóvenes. Porque éstos se ven afectados en mayor medida por una cultura de “pérdida del pudor” fomentada por el mal uso de messenger, el móvil, los fotolog’s, etc. De tal manera que convierten su intimidad en “extimidad”, dando a conocer cosas que antes sólo se contaban a un amigo de confianza y que ahora se ventilan públicamente.

Por tanto, si se abusa de ellas, las redes sociales pueden conseguir, como pasa con muchos medicamentos, el efecto contrario: perder la intimidad o, dice también el Papa, aislar a las personas de la interacción real. Podemos llegar a apartarnos del mundo “offline”.

En resumen, una copa de vino al día es buena para la salud. Pero con mucho vino lo máximo que puedes conseguir un coma etílico. La web 2.0, bien utilizada, nos puede ayudar a ser mejores personas (mejores amigos, mejores ciudadanos…) pero no tenemos que olvidar que el control lo ponemos nosotros. Ah! y que, ya lo decía Aristóteles (¿o era Horacio?): in medio virtus.

Luis

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